Club de lectura feminista de La Tribu de Frida

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Carmen G. de la Cueva se trae entre manos un otoño lector. Como quizá ya sepáis si seguís La Tribu de Frida, a partir de finales de septiembre comienza su Club de lectura feminista en varias ciudades del país y, además, en un espacio virtual en Goodreads.

Gijón es uno de esos sitios con sede física. Desde el 4 de octubre y hasta diciembre disfrutaremos de cuatro lecturas estupendas y de sus autoras. Y la sede, en realidad, no puede ser mejor: las sesiones van a ser en La Revoltosa, cerca del mar.

Aún quedan algunas plazas, así que si queréis apuntaros tenéis toda la información en la imagen.

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Una carta editorial

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Queridas amigas, queridos amigos:

disculpad esta carta conjunta. Va para un año que un proyecto nuevo se gesta despacito y, en este tiempo, las personas a las que quería dirigirme para contárselo no han dejado de aumentar. Algunas lo sabéis ya, a pinceladas; otras de lleno y sé que, en todas, encontraré alegría, buenos deseos y mejores recomendaciones.

La editorial asturiana Saltadera, desde su creación centrada en la literatura en nuestra llingua, muta este otoño más allá de la Cordillera Cantábrica para convertirse en un sello de ámbito estatal en castellano. Lo va a hacer de la mano de una colección de ensayo capitaneada por Martín López Vega y de una colección de poesía que voy a dirigir yo. Al frente de la casa, cómo no, Antón García, esa persona en quien la palabra “editor” no es eufemismo sino oficio cierto.

Con 20 años quería editar y lo hice. Y lo hice bien, regular, mal y muy mal. Amateur convencida. Con 30, ante la posibilidad de dirigir y diseñar una colección me entró todo el vértigo de la responsabilidad combinado con todo el vértigo del placer descontrolado ante el reto. También, claro, todo el agradecimiento por la confianza de Antón y por la posibilidad de aprender a su lado.

Así que mi trapecio oscila ahora sobre un “Oscuro dominio” que quiero abordar en escrituras humanas, luminosas, liminales, radicalmente palabra que amplía y confronta y atrapa en la belleza múltiple del texto y de la vida. Oscila sobre una frontera en la que los oasis comparten raigambre pero crecen diversos en libertad de ramajes. Oscila sobre lo que soy como lectora volcado ahora en la posibilidad de compartirlo de la mejor de las maneras posibles.

Así que la vuelta a la “rutina” es hoy una tesis que se va terminando y unas ediciones que empiezan a nacer. En las próximas semanas asomaré por aquí para lo segundo, sobre todo. Para contaros cuándo estará lista la nueva web y los perfiles en redes, cómo podréis haceros con unos libros que se venderán en la página pero que también contarán con una sólida distribución estatal. Para ir dando, ya del todo, noticias y adelantos.

Hay dos que no me puedo guardar más, los dos primeros retoños de los ya previstos, que verán la luz en los últimos meses de este año.

Es un honor y una alegría hermana abrir colección con los nuevos libros de Luis Melgarejo y Ana Gorría.

Si alguna me habéis oído en este tiempo decir eso de “madre mía, qué ganas de acabar la tesis y dedicarme a mis labores” me refería a esto.

Prontito, más.

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MDLC en el Barjola

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La Sociedad Cultural Gijonesa nos invitó, hace unas cuantas semanas ya, a participar en una iniciativa que pretende extender la cultura por espacios no habituales de la ciudad de Gijón. Nos encantó la idea y sacamos los aperos de Eritia para ello.

El próximo sábado 7 de mayo a las 19:30 en la capilla del Museo Barjola ponemos en escena otra vez Memoria de la carne, el espectáculo de música y poesía contemporáneas que Ivvy Saint Germain y yo nos traemos entre manos en este último año.

Nos hace especial ilusión precisamente por el espacio: no sólo por dispersar la actividad cultural fuera de los núcleos habituales en la ciudad, sino también por la oportunidad acústica y escénica de compartir esta propuesta en un lugar tan especial como la capilla. Por diversos motivos (y si venís los comprobaréis) hay un contraste interesante entre lo que contamos/cantamos, el uso inmediato de un espacio como ese y el efecto que provoca cuando se resignifica (desacralización mediante) y se pone a pie de ciudad y como soporte artístico un lugar tan simbólico.

En mi caso es la segunda vez que la poesía me lleva a un recinto religioso ya sin culto, la primera fue en Córdoba, en Cosmopoética, y no seré yo quien niegue las maravillas de la arquitectura sacra a efectos de voz, sonido y ambiente. Algo que viene estupendamente en esta ocasión en la que Ivvy se ocupa de texturas, sonidos y capas envolventes, mientras yo intento proponer una mirada alternativa, viajera y periférica a los afectos, sus normatividades impuestas, los desastres más o menos voluntarios, el ejercicio de conciencia y cuidados que queremos para el(los) amor(es).

Os dejamos el cartel:

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Updates y tetas

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Primer trimestre de 2016, casi completado. Echémosle un vistazo, vayamos por partes.

Delenda est Tesis. Así que como debe ser terminada, lo que resta de año va a ser un salto mortal para tener el borrador gordito y bien cebado a 31 de diciembre. Como siempre y como nunca antes, la obligación activa el deseo de todo lo que no es la obligación y en esa frustración me consumo. No quiero padecer lo que de existir debería llamarse Síndrome de Gilipollez Aguda por Acabamiento de PhD. Quizás no pueda no padecerlo. Quienes me queréis estáis animándome tanto, cuidándome tanto, que tengo fe en que las experiencias cercanas sean la alerta para sortear con algo más de calma esta recta final. La alerta para que no me dejéis de querer por el camino y me perdonéis las acciones y omisiones, pensamientos y olvidos, que este período me temo traerá…

Delenda est Tesis. Y si no falla ninguna burocracia, gran parte de ese impulso final se lo voy a dar en la campiña inglesa durante los meses de junio y julio. Después del #paleyale la idea del viaje de trabajo me aterrorizaba pero, al tiempo, es absolutamente necesario. Así que he metido un montón de cosas en el saquito de los miedos y ahí está, al fondo del trastero protestando…

(Lucas, bro, voy a ir necesitando un hashtag nuevo para dar por saco en la distancia).

En este batiburrillo he vuelto a las clases en campus ajeno. ¿Os he dicho que dar clase es el momento exacto en el que lo que hago vale para algo de forma directa, sin diferidos? Igual las futuras maestras que me tendrán que aguantar no lo ven así, pero el aula es el espacio en el que siento que trabajo con las manos, milagro de la comunicación.

Se me va revelando, de una forma dolorosamente encarnada, la incompatibilidad de la academia y el activismo. Quiero pensar a fondo sobre esto ahora que me aqueja, tesis lacerante, el conflicto entre la política teórica en la que vivo y la política práctica en la que están las hermanas que me dan vida. No digo que no se pueda hacer, claro. Pero por primera vez detecto las fuerzas que separan pensamiento de acción y me pregunto sobre ellas.

Nos escapamos a Madrid para secar un poco y tener sol y tener tiempo suspendido e infusiones y palabras y paseos. Breve pero nutricio. Pilas cargadas.

Salió una Frida nueva, con la incombustible Carmen G. de la Cueva a sus mandos. Escribo de actualidad -y me resarzo porque ahí, desde la palabra, le hinco el diente al pulso de los días- y aunque salga con un poquito de retraso sobre el hecho me temo que la teta de Bescansa bien merece que nos paremos a pensar. Yo lo tomé por las diferentes respuestas que desde los feminismos surgieron ante el gesto del zagal en el escaño. Para leer la revista entera, pinchad aquí. Para mis paseos mentales por la actualidad, acá.

En mayo, antes del viaje, tenemos un nuevo chou de Memoria de la Carne. Será en el Museo Barjola, pronto os contamos más, nos hace muy felices.

Me acompañan libros. Tengo más canas. Esta semana tal vez nos marquemos un #bettercallsaul a ritmo de Paquita la del Barrio e Iván suelte tanto, tanto lastre. Puede que me saque medio carnet de conducir antes del viaje. La casa absorbe cada rayo de luz de una forma nueva y distinta. Las gatas se lamen y duermen acurrucadas. Mi ahijado ha conseguido que volver al trabajo la semana próxima tenga el aliciente de colgar su enorme dibujo en la pared del despacho. Mi ahijado estuvo jugando ya aquí, casa esta en la que de pronto no me asalta la provisionalidad y poco a poco los objetos y palabras nos van vistiendo.

Quereos, que la vida es corta.

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Diario de Navidad

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diario de navidad

Una de mis secciones favoritas de La Tribu de Frida desde su origen es  la de diarios de escritoras variadas que durante una semana van compartiendo vida, pensamiento e imagen. Sobresalen para mí dos, de todos los publicados hasta ahora, que firman Jenn Díaz y Sara Torres. Aprendí mucho de ambas, me emocioné, disfruté y repensé incluso mi relación de escritura-lectura con este ¿subgénero? tan, pero tan, tan “femenino” y de ahí, en realidad, su condición de sub-, su desprestigio tantas veces. Literatura íntima, pequeña, no “literaria”. Si algún día hay que dar patadas a un canon puede ser hoy, cuando la autoficción -que es de lo que hablamos, en mayor o menor grado, a través del relato de hechos íntimos desde un salto extraño entre verdad y verosimilitud, ocultamiento e iluminación- está siendo la materia prima más interesante para, por ejemplo, la novela.

No me enredo. Acepté a finales del año pasado escribir uno de esos diarios de La Tribu y por diversas razones salió este Diario de Navidad que hoy, varias semanas después, se publica. En estos días de desmontar dos casas para hacer, en realidad, una; de limpiar paredes y cajones y cuidar, en suma, la guarida, vuelvo a leer lo que escribí a finales de diciembre y pienso que no otra cosa podía haber escrito para abandonar finalmente una de las vueltas de este ciclo. Nuevo loop, más conocimiento del trapecio e idéntica (pero distinta) saltimbanqui.

Reescribirte otra vez, borrarte nunca.

Antologías y propósitos

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Arranca 2016 y, entre mis propósitos para el año nuevo, está el importante asunto de dar cuenta de un par de proyectos hermosos. Con retraso, vaya, pero con convencimiento. El final de 2015 vino de la mano de dos libros que me tienen especialmente contenta: Siete mundos. Selección de nueva poesía (Impronta) y Exploradoras, un libro de poesía gráfica de Nathalie Bellón (Libros de la herida).

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El primero es una antología elaborada por Pablo Núñez y Carlos Iglesias Díez en la que tengo el gusto de participar junto con otras compañeras y compañeros “generacionales” que, aquí en Asturias, escribimos en castellano. El proceso de conformación del libro fue estupendo por el cuidado y el mimo de sus antólogos, el resultado material es una delicia como las habituales en la editorial Impronta. En la nómina estamos, entonces, además de la menda, Laura Casielles, Sara Torres, Rodrigo Olay, Raquel F. Menéndez, Xaime Martínez y Diego Álvarez Miguel.

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El segundo título es para mí una novedad: un álbum de poesía gráfica. La ilustradora Nathalie Bellón nos pidió, a un grupo de autoras, que le cediésemos un poema para que ella lo tradujese a su lenguaje de tinta y papel. El resultado es una antología personal donde versos e imágenes caminan de la mano. Me gusta el trabajo sobre mi poema y me gusta, en realidad, el relato que Nathalie/Exploradora compone con la imagen a través del hilo que tejen los distintos poemas. Una idea chulísima que viene de la mano de la editorial amiga Libros de la Herida. No dejéis de echarle un vistazo a todo su catálogo, hasta ahora dedicado a poesía, narrativa y ensayo; pero que crece con este proyecto como si llevaran toda la vida publicando este tipo de obras. Un lujo, como siempre.