Old and love words

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#paleyale

Espero que ya estés dormida, que el cuerpo haya hecho eso tan sabio de caer a plomo con el cansancio y forzar el sueño en el momento en que quizá una tema que más imposible sea alcanzarlo. El día lo merece, la verdad. Entre los mensajes, las llamadas, iba leyendo los capítulos que me asigné para hoy. La casualidad me ha tenido trasteando en algo que es un poco anticipar los tiempos de la tesis, las autoras y su obra, pero necesitaba algunos datos sobre contexto histórico que me han avanzado algunos nombres. Desde que te dejé en la cocina con el último whatsapp, he leído sobre mujeres republicanas, federalistas, fraternas, masonas, espiritistas… toda esa amalgama de nociones de los socialismos utópicos que contra lo que solemos pensar tuvieron una vida intensa e increíblemente pública, en los medios, en la calle, a mediados del siglo XIX. Mujeres que fundaban asociaciones de mujeres y de obreras para abrir escuelas de niñas y adultas y enseñarles a ser libres, a pensar, a discernir desde el laicismo su experiencia de vida. Mítines, pasquines, viajes, conferencias. Y mucha cárcel, por lo que llevo leído, para las ocho o diez autoras que tenemos historiadas en esos años más complejos, hasta que a finales de siglo brilla con luz propia Rosario Acuña dentro de esa cultura política. Dos de ellas, anteriores, vivieron juntas toda su vida. Nada hace indicar que no fueran otra cosa que estupendas amigas convencidas de que su proyecto vital, su idea y su causa impedía el matrimonio o la intromisión de nada que no fuera la fraternidad, sororidad en este caso. Y ahí las tienes, recorriéndose la península como costureras, cigarreras, maestras y, a la vez, propagandistas. De una manera un poco tonta e inconexa se me han venido a la mente dos o tres recuerdos de hace diez años: pasear por una playa de camino a las habitaciones, verte trabajar como una loca delante del ordenador editando artículos, aquel teléfono pegado a tu mano que ya entonces escribía mensajes a velocidad de vértigo. Me vinieron el reparo y el deseo que sentía de enseñarte un texto propio, un poema. Y, después, he dejado a la memoria solazarse hasta éstas que somos hoy. Necesitaba entonces una nota breve, pero pública, pero así, para decirte que te quiero. Que no entiendo como la gente pasa por el mundo sin la amistad tribal que entretejemos. Es tan difícil construir una amistad femenina libre de la cantidad de mierda externa que estropea la que quizás es la relación más hermosa, más sostenible, más duradera… Es difícil además construirla sin la exclusividad, aceptando a las otras y a los otros. Tribal. Decidida. Me entiendes. Lo hemos hablado más veces. Yo os quiero a todas, a los pocos todos que también los hay, con locura. No sé cómo la gente vive sin algo tan intenso y también sé que aquí he llegado porque no me dejaste sola. Y hoy, precisamente hoy, quería recordártelo. Creo que en todo este tiempo hemos olvidado un poco a las que fuimos. Yo me recupero día a día, me reconozco otra vez en puntos de origen, en pensamiento en crisis, en todas las posibilidades de actuación. Me reconozco reevaluándome otra vez y eso me cuesta toda la energía pero me sostiene. Por eso me vas a entender, mi niña, que lo quería decirte, lo que quiero que recuerdes hoy igual que a mí de pronto me asaltaron todas esas imágenes es una sola palabra: mitologías.

[Previously on #paleyale]

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