The flight

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#paleyale

Querido E., anoche soñé contigo. Siempre que tu madre me manda alguna foto en la que duermes como un animal precioso me pregunto qué sueños alumbra esa cabecita tuya. La de tu madrina últimamente está algo desordenada. En las épocas de cambio, de mutación y deslocalización, las imágenes de la noche son extrañas y caprichosas. No es que tenga pesadillas, pero tengo sueños raros en los que personas, voces, hechos, espacios… todo está y no está a la vez en su sitio. Como he visto en el facebook de tu padre que ya circula por tu casa un viejo Cinexin entenderás cuando te lean esto la metáfora: mis sueños son como las imágenes en la pared que tanto te habrán sorprendido. No son definidos, no se mueven a un ritmo coherente, no conservan todos los matices del color pero, sin embargo, existen y dicen a su manera sobre las cosas atravesadas en el pensamiento. Al despertar, la extrañeza vivida nos ayuda siempre a pensar y a que ese pensamiento no duela como las cosas reales que suceden, sino que la proyección, el descoloque, nos hacen vivir la emoción sin el hecho (como en el cine un poco, la verdad) y así resituamos y podemos intentar evitar la herida. Confío en que tardaremos bastante tiempo en leerte esta carta y que tus sueños seguirán mostrando la placidez del cachorro bien amado que yo tanto extraño cuando te veo crecer a través de una pantalla. En el sueño me preguntabas por aviones que volaban, mi amor piquiñín, y eso no deja de tener su gracia porque tu madrina cada vez que piensa que para salir de aquí se tiene que subir en un maldito bicho de esos se pone negra… Tenías tú gran curiosidad por saber del vuelo y los destinos y aunque probablemente en tus preguntas hablara mi miedo, he pensado todo el día que ojalá, mi bien, ojalá mi sol bonito, tú sólo tengas que coger aviones porque quieras hacerlo, en la mejor compañía, por los mejores motivos. Que la codicia de otros no te obligue a intentar ser feliz en otro sitio; que si eso es así, si decides ser pequeño nómada en busca de tu sueño, que puedas serlo por voluntad, sin dolor, de alguna manera libre al decirnos que existirá distancia pero ésta será voluntaria, será tu camino, y entonces el dolor de no tenerte cerca probablemente sea para todas las personas que te queremos diferente. Las cosas de los mayores están un poco agitadas, últimamente. Desde que tú llegaste, además, se ve con más dureza lo que supone la ignorancia en los puestos de gobierno. No es que fuéramos ajenos a un pensamiento político y a los hechos, entiéndeme, pero lo que pasa es que para que tú llegaras hubo ambulatorios, y hospitales, y tendrá que seguir habiéndolos. Y hay que darte de comer, y vestirte, y poder comprarte algún juguete. Y hay que todo eso consiguiendo que mamá y papá sigan siendo además Juan y Sofía, sigan siendo las personas que eran antes de que vinieras tú en lo que tiene que ver con sus carreras profesionales, con su trabajo artístico. Y a la vez tienen que poder ser mamá y papá, y todo empieza a complicarse porque ya te darás cuenta de que has caído en un trozo de tierra peculiar. España no es una monarquía, es una Estulticia de Gobierno. Estamos ahora en la fase de soñar que si su forma pasa a ser la de república, no conserve sin embargo las viejas costumbres. Esta parte de la carta igual tardamos todavía un poquito más en leértela. Perdona esta pequeña digresión. Lo que te digo es que te queremos y queremos que en lo posible seas fuerte y libre para encarar la vida. Y, además, también queremos que otras niñas y niños tengan esa misma fuerza y esa misma libertad aunque no hayan nacido en tu ciudad ni se parezcan tampoco vuestras playas. Mamá-Sofía tiene un poema bellísimo sobre este miedo nuestro, el miedo tuyo, que algún día leerás y sobre el que seguro podréis hablar muchas cosas. Las primeras navidades que pasaste ya personita no andante pero preciosa entre toda la tribu, te escribí una carta en la que te decía que aún no sabemos lo que tendrás que perdonarnos. A tu madrina, que tantas ganas tiene de verte y comerte a besos, le gustaría que no nos tengas que perdonar haber sido cobardes. Que lo que sea que no hagamos de la mejor manera posible no tenga que ver con no haber intentado en todo lo bueno, lo justo y lo hermoso. Eso que tu sueño tranquilo, tu aprendizaje despierto, tu sonrisa que ilumina nos da cada día. Está el día otoñal, mi amor. En casa sé que el verano no se va del todo pero aquí sí, aquí el sol tenía calor en los días finales de septiembre, ahora es simplemente luz y calidez pero no evita el abrigo ni que cada mañana haya más hojas alfombrando la ciudad. Si alguna vez vienes a este sitio, sobre todo, que sea porque lo desees y que sea con los ojos abiertos. Eso sí que no puedes perdonárnoslo, si nos equivocamos al ofrecerte las herramientas con las que aprendas a mirar.

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